Dejé las pastillas anticonceptivas y esto me pasó

Dejé las pastillas anticonceptivas y esto me pasó

El video más visto que tengo publicado en mi canal de YouTube habla de mi experiencia al dejar las pastillas anticonceptivas. Esto no es casualidad, en Internet cada vez son más las preguntas que afloran en torno a este tema. En definitiva, el clamor es uno solo: las mujeres estamos buscando maneras de tratar nuestros procesos de forma más natural.

Es colectivo el cambio. Pareciera que las sociedades despiertan todas al mismo tiempo y mientras a las mujeres de la sociedad liberal de nuestros padres en los años 70 les dio por sentirse independientes y liberadas al descubrir la pastillas anticonceptivas, nosotras en la segunda década del milenio estamos buscando una solución a tener que seguir consumiéndolas. 

Las pastillas anticonceptivas inhiben el proceso natural que tu cuerpo debe hacer orgánicamente. En pocas palabras, hacen aparecer una sangre que no es tu sangre sino un engaño de sangre. Porque la verdad es que no te dejan ovular, y como no ovulas no hay restos de sangre o residuos que remover de tu trompa, por lo tanto, es un proceso ficticio. Pero yendo más allá. Es un proceso ficticio que te está alterando las hormonas y se está metiendo con tu estado de ánimo. Si, te mejora el acné (si tienes o sufres de ello), te quita el exceso de grasa del cabello, pero a cambio te altera tu organismo por completo, te hace agarrar rabietas que no son tuyas o te hace llorar por todo.

Imagínatelas como un factor externo que llega a invadir tu sistema reproductivo, imponiendo todos estos cambios mientras tus órganos, que fueron creados para realizar un proceso natural perfecto, (como todo en la naturaleza) son aprisionados e inhibidos de realizar lo que les toca hacer por el más alto bien de tu cuerpo.

Por eso es que no se siente bien, por eso es que más mujeres se preguntan porqué esos cambios de ánimos que no se sienten como propios, y por eso cada vez más mujeres buscan otras soluciones a la píldora.

 

Mi experiencia

Cuando empecé este camino de crecimiento personal, llevaba tomando las pastillas por más de cinco años. Si estás invirtiendo en ti misma, en entenderte, en amarte y aceptarte, no pasará mucho tiempo antes de que te preguntes si lo que estás consumiendo (en todo sentido) contribuye con ese proceso de reencuentro contigo misma. Entonces empezamos a depurarnos, a desintoxicarnos de todo lo que ya no está a nuestro servicio y obviamente, tarde o temprano, terminamos deshaciéndonos de las pastillas anticonceptivas.

En mi caso el llamado fue muy fuerte. Ya no quería que nada externo controlara mis propios procesos. Entonces estaba muy emocionada cuando las dejé, porque sabía que estaba tomando la mejor decisión para mi. Obviamente, leí mucho, investigué mucho antes de dejarlas y todo me llevaba a ratificar mi decisión.

Al poco tiempo de dejarla me sentí mejor. Noté como ya no lloraba por cualquier cosa, como no agarraba rabietas o me deprimía fácilmente. También noté que mi menstruación era distinta, los primeros meses se retrasó unos pocos días, pero lo acepté pensando que al final mi cuerpo estaba trabajando por el mismo y que obviamente tomaría tiempo para que se desintoxicara de lo que por años le estuve metiendo.

También apareció el acné y el cabello grasoso, pero decidí solucionar ambas cosas con otras opciones. Para el acné: exfoliaciones faciales constantes y una mejor alimentación. Para el cabello graso, champú de menta. Y así fui “combatiendo” cualquier síntoma que notaba surgía a consecuencia de dejar las pastillas. Estoy feliz de reportar que a los cuatro meses de haberlas dejado ya todos los síntomas habían disminuido notablemente.

Ya no hay vuelta atrás, una vez que decides tomar esta decisión en nombre de tu cuerpo ya no regresas a las “modernas” maneras de “tratar” cualquier condición por la que tu doctor te haya recetado la pastilla.

Si tienes pensado dejarlas y todavía no te decides o si tienes preguntas al respecto, no olvides comentar abajo. Me encantaría que iniciemos el debate por aquí también, porque se que es un tema sobre el que muchas mujeres están buscando respuestas y necesitan hablar. Aquí nadie esta sola. Entre todas nos seguimos sosteniendo.

 

Besos,

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