#SerieDiosas Démeter: La Diosa de la cosecha y la agricultura

#SerieDiosas Démeter: La Diosa de la cosecha y la agricultura

Los vientos comienzan a cambiar, tal vez todavía no lo sentimos, pero después del pico de energía celebrado al comienzo del verano, esa fuerza lentamente pierde intensidad. Tomamos conciencia de que el brillo del verano pronto se irá apagando, entrando así en la fase oscura del año, un día a la vez.

El 1 de agosto en el Hemisferio Norte, o el 1 de febrero en el Hemisferio Sur, marca la fecha donde tradicionalmente los pueblos antiguos honraban lo cosechado. El momento de comenzar a recoger los frutos, proceso que alcanza su máxima expresión en el Equinoccio de Otoño. Ahora el arquetipo de la abundante mujer embarazada del verano, da a luz y todos estamos invitados a disfrutar de la cosecha.

Y es por eso que asocio la energía de la época con la Diosa griega Démeter, ya que ella es conocida por ser la diosa de la cosecha y la agricultura. Tiene el poder de hacer que toda la tierra se vuelva fecunda o estéril según lo desee, dando origen a las estaciones del año. Su poder está muy bien representado en el Mito de la transformación cíclica.

El relato más popular de este mito, el que encontramos en cualquier libro, tiene que ver con el rapto de la hija de Démeter, llamada Perséfone, por Hades, el Dios de los muertos, quien la convierte en su esposa a la fuerza. Démeter comienza una búsqueda desesperada por su dolor. Pide ayuda a Zeus, el dios del Olimpo quien en principio no le interesa mucho ayudarla, pero una vez que ve el poder de Démeter de dejar la tierra estéril hasta que aparezca su hija, se da cuenta que es más fácil para todos si le pide a su hermano Hades que devuelva a Perséfone a su madre. Hades accede pero las engaña dándole de comer a Perséfone semillas de granada antes de dejarla ir, y por el sólo hecho de haberlas comido puede pasar sólo mitad del año con su madre en la Tierra y el resto con él en el submundo.

Raptos, violaciones y abusos de poder a mujeres en los mitos antiguos son muy comunes y demuestran cómo los relatos matriarcales fueron “actualizados” con la llegada del patriarcalismo. La amenaza de Démeter de dejar la tierra yerta e infértil hasta que su hija le fuera devuelta del submundo, revela el antiguo poder de la Gran Diosa como gobernante y legisladora de las leyes ecológicas y éticas. Pero el engaño de darle de comer las semillas de granada y el tiempo que Perséfone debe permanecer en el Mundo de los Muertos como esposa de Hades, es una metáfora patriarcal para que sea aceptada la supremacía de los dioses masculinos.

A mi me interesa la versión pre-patriarcal y pre-helena de esta historia donde Démeter, Diosa Madre educa a Perséfone para ser una mujer compasiva, transformándose en la Diosa primaveral del Renacimiento. En esta versión, Perséfone baja al Mundo de los muertos por propia voluntad, porque escucha sus lamentos y los muertos encuentran en ella una esperanza de renacimiento en nuevas formas de vida, como sucede en la primavera. Démeter se repliega ante su ausencia dando paso a la época otoñal. En este sentido, ella no es una madre desesperada ni una mujer atormentada por la separación, sino una entendedora de la importancia de los ciclos naturales, permitiendo a la naturaleza y a los seres vivientes despojarse de lo viejo para dar lugar a lo nuevo. Con el retorno de la primavera, cuando la hija emerge del mundo subterráneo; la madre vuelve a poblar el mundo y la vida durmiente nace sobre la tierra, las plantas florecen y los árboles dan sus frutos.

Volviendo entonces a la época del año que estamos transitando, tomamos conciencia de que pronto Démeter comenzará a replegarse, pero por ahora podemos disfrutar de las primeras cosechas, aquellas que todavía se encuentran en abundancia. Y podemos agradecerle por haberlas nutrido y por poder ahora compartirlas con nuestros seres queridos y el mundo.

A nivel personal podemos preguntarnos, ¿cómo podemos honrar nuestras cosechas (internas y externas) como determinados proyectos en nuestras vidas?

Vamos a agradecer lo que tenemos y hemos creado, y a disfrutarlo lo más posible, ya habrá tiempo de considerar qué no salió como esperábamos y qué dejar atrás para ciclos futuros.

Si paramos a reflexionar, seguro descubrimos numerosos momentos de nuestra vida por los que estar agradecidos y a los que quizá no les dimos la importancia que merecen. Este es un buen momento para ser conscientes de lo que ciertas personas, situaciones y experiencias significan para nosotros y honrarlos como es debido.

Cositas que podemos hacer para honrar estas energías:

  • Dar un paseo por una zona natural y recolectar elementos que nos ofrece la naturaleza para decorar nuestro altar.
  • Otras formas de decorar nuestro altar con cosas típicas de esta época, manzanas, maíz, poner hierbas frescas en frascos con agua o dejarlas secar para luego utilizar durante el invierno.
  • Hornear un pan casero y compartirlo. El pan es un símbolo típico de esta época y de Démeter, representa un acto creativo muy antiguo, es el resultado de los granos que han sido cosechados.
  • Hacer una muñeca con espigas trenzadas, en representación de la madre Tierra. Si no es fácil conseguir los elementos, también podemos dibujar y representar esta diosa con materiales que tengamos en casa o simplemente imprimir una imagen de internet para tener esta energía femenina presente hasta el Equinoccio de Otoño.
  • Escribir una lista de los mejores momentos de este año y agradecer por ellos.
  • Escribir cartas de agradecimiento a nuestros amigos, familiares y personas importantes en nuestra vida y, si es posible, entregárselas.
  • Agradecer también a la Tierra por todos los frutos que nos proporciona.

Evoquemos la sabiduría de Démeter para transitar juntas esta segunda parte del año en la que estamos entrando con amor y aceptación, tomando conciencia de que en la semilla de la vida se encuentra la de la muerte y en la de la muerte, la semilla de la vida.