#StoryTime Emigrar, emprender y aprender

#StoryTime Emigrar, emprender y aprender

Desde chica lo mío siempre fue crear con las manos: hacer muñecos de plasticine (plastilina), hacer ropita para mis muñecas, tejer, bordar, hasta escribir con la máquina de mi mamá uno que otro microcuento. Si, una loca bajita creativa, que terminó estudiando publicidad y trabajando en marketing.

En el 2015, emigré de Venezuela a Chile, y me ocupé haciendo manicura, secretaría, asistencia comercial y luego marketing, pero nunca dejé de lado mis ganas de crear y diseñar accesorios. Por ello, en mi maleta me traje mis pinzas, cuero y diferentes piezas para armar, con esto me hacía un ingreso extra como en mi país.

Al inicio nadie me compraba mis joyas, las encontraban grandes, muy coloridas e incluso extravagantes. Por lo que dejé de invertir en bazares, me desanimé y me concentré en ser empleada. Diseñaba joyas sólo para mí o amigas.


Sin embargo, a inicios de 2018, decidí retomar e inicié el diseño para ventas. Apliqué mis conocimientos en marketing y me apliqué a hacer estrategias publicitarias, de venta e incluso me aventuré a invertir en mi web e inicio de actividades formales como empresa. Era todo un gran paso que iba en paralelo con mi empleo, ya había logrado ascender a un cargo como jefe de marketing en una empresa.

Pero nada dura para siempre, al poco tiempo, la gerente de la empresa renunció e iniciaron una serie de cambios estructurales y terminaron reduciendo la inversión de marketing y por ende terminaron mi contrato. Quedé libre, pero con el ingreso de mi emprendimiento, Gala Gabriela. 

Me tocó reinventarme, aprender más sobre emprendimiento, actualizarme, hacer redes de contacto, alianzas, no sólo vender mis accesorios sino dar talleres a otras chicas que quisieran aprender, vender insumos e incluso moverme de mi zona de confort, dictando estos talleres en regiones. Gracias a ello, he viajado por el norte y sur de Chile, he conocido gente y lugares maravillosos. 

El conocer otras pymes me ha dado el conocimiento del mercado, una mayor interacción con mi consumidor y la sensibilidad de darle otro color a mi necesidad de ingresos, la posibilidad de apoyar a otros.

Si emigrar ya era un acto de valentía, imagínate ser un emigrante emprendedor. Es un ejemplo de lucha que inspira a otros a seguir sus sueños. Suena muy cliché, pero es así. Me he descubierto en un despertar colectivo donde la gente descubre sus habilidades y poder individual, salir de su cubículo e independizarse.

No es un camino fácil, hay muchos momentos de incertidumbre, pero en definitiva no es imposible. Además, se crea comunidad entre emprendedores si se invierte tiempo en hacer networking. También hay muchos grupos de pymes, las municipalidades ofrecen cursos gratuitos, existen fondos de apoyo y varias opciones más.

Para ser emprendedor hay que ser constante, aprender a distribuir los tiempos entre todas las actividades para hacer andar tu start up, invertir en salir de casa y conocer gente nueva que esté en la misma frecuencia que aporte ideas, que te retroalimente e inspire. Esto es un camino de crecimiento constante, de muchas satisfacciones personales y posibilidades si estás atento, con los ojos muy abiertos.

A veces despierto a las 9 am y me duermo al otro día a las 3 am, pero les juro que hay un placer dentro de ello. Emprender es creer en ti mismo, valorarte, incluso a veces, puede ser considerado como un acto de amor propio.

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